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Harina, agua, levadura y una pizca de sal.

Demasiado breve para poder contar toda una vida dedicados a la fabricación del pan. Era el año 1.947, cuando nuestro padre José Luis Carcavilla, después de varios años como profesional de panadería, decide crear su propia empresa, su horno de pan

A lo largo de los años, todos sus hijos nos hemos ido integrando en este noble arte, elaborando el pan de la misma manera y conservando nuestro horno de leña, para poder llevar a nuestros clientes un producto diferenciado. De la misma forma fue naciendo una amplia gama de productos de repostería, de gran aceptación por el uso de ingredientes naturales en su elaboración.

El respeto a las tradiciones, como ven, es algo imprescindible en nuestro horno, y estas tradiciones que los clientes no quieren perder se ven reflejados en la elaboración de productos típicos para fechas señaladas: los roscones, los pasteles de chorizo,...

Tras miles de noches en vela y millones de productos elaborados, seguimos con la ilusión del primer día, porque creemos que esta labor no es un trabajo, sino arte, y así es apreciado por todos nuestros consumidores, y desde aquí queremos darles las gracias a todos ellos.